Colaboraciones

Los accidentes, opera prima de Camila Fabbri (Notanpuän), es un libro notable y perturbador.

"Los escritores son cavernícolas pintando sus manos en cuevas subterráneas".

Open city, del desconocido Teju Cole, es una de las novela más importantes del siglo XXI.

¿Qué, en última instancia, diferencia a la poesía de la prosa? ¿Hay alguna diferencia, en el fondo?

Con qué contraseña se accede al amor. Cómo se ingresa. Cuál es la clave, el signo.

Qué signo político debe tener el intelectual comprometido.

Tres maneras de entrar en Moby Dick, una tan obra urgente como los primeros álbumes de The Smiths o las películas de Fellini.

Con Crawl y Hospital Británico, Héctor Viel Témperley se convierte en uno de esos poetas únicos que establecen una línea divisoria entre un antes y un ahora del que ya no se puede volver.

"Se puede enseñar a leer. Se puede, incluso, y con horrendos resultados, obligar a leer. Pero el placer de leer se adquiere solo. Se ama o no se ama leer."

Martín Kohan acompañó ayer a Leila Guerriero, que presentó Zona de obras (Anagrama) en la librería.

Ano, beats, ciempiés, exterminador: breve glosario para ver "Naked lunch" de David Cronenberg.

Razones por las que la correspondencia entre Ezequiel Martínez Estrada y Victoria Ocampo es conmovedora.

Francisco Angeles y Paula Bomer, dos autores que hablan de la paternidad sin caer lugares comunes ni complacencia.

Una lectura de Pequeño fracaso, de Gary Shteyngart, traducido por Eduardo Jordá (Libros del Asteroide).

La crónica de Styron tiene un tono medido, reposado, como el de alguien que quedó atrapado en el fondo del mar.

David Foster Wallace habría odiado "El fin del tour" con cada átomo de su ser.