Poemas leídos II

Martes 17 de noviembre de 2015
Segunda entrega de la serie curada por el autor de Fiel a una sombra, que comenzara con Allen Ginsberg y sigue, aquí, con la chilena Violeta Parra y su pacto con lo verdadero.
Selección y notas de Osvaldo Bossi.
Referente absoluto de la música popular en Latinoamérica, pintora, escultora, bordadora, ha logrado, en cada una de sus obras, algo muy difícil para cualquier artista: un pacto ineludible no con la verdad sino con lo verdadero. Sus letras de canciones, en muchos casos, son extraordinarios poemas, coplas que pueden ser cantadas o recitadas en voz alta, sin perder en ningún momento musicalidad ni belleza. También supo decir, en alguna entrevista, tajante: "Hay una voz herida y una voz académica, yo creo que a mis canciones la voz herida le va mejor". Al menos le ha servido para celebrar y para maldecir como pocos.
Creo que este poema, "Volver a los 17", es una de las cosas más hermosas que se hayan escrito sobre la inocencia, que está en nosotros, pese a todo. Cada estrofa nos da una prueba de esa "pureza original" que está en esta canción, en este poema, y en todos los poemas que escribió.
a
Volver a los diecisiete
a
Volver a los diecisiete
después de vivir un siglo
es como descifrar signos
sin ser sabio competente.
Volver a ser de repente
tan frágil como un segundo,
volver a sentir profundo
como un niño frente a Dios,
eso es lo que siento yo
en este instante fecundo.
Se va enredando, enredando,
como en el muro la hiedra,
y va brotando, brotando,
como el musguito en la piedra,
ay, sí sí sí.
Mi paso retrocedido,
cuando el de ustedes avanza;
el arco de las alianzas
ha penetrado en mi nido
con todo su colorido,
se ha paseado por mis venas
y hasta las duras cadenas
con que nos ata el destino
es como un diamante fino
que alumbra mi alma serena.
Lo que puede el sentimiento
no lo ha podido el saber,
ni el más claro proceder
ni el más ancho pensamiento.
Todo lo cambia el momento
cual mago condescendiente,
nos aleja dulcemente
de rencores y violencia:
solo el amor con su ciencia
nos vuelve tan inocentes.
El amor es torbellino
de pureza original;
hasta el feroz animal
susurra su dulce trino,
detiene a los peregrinos,
libera a los prisioneros;
el amor con sus esmeros
al viejo lo vuelve niño
y al malo solo el cariño
lo vuelve puro y sincero.
De par en par la ventana
se abrió como por encanto,
entró el amor con su manto
como una tibia mañana;
al son de su bella diana
hizo brotar el jazmín,
volando cual serafín,
al cielo le puso aretes
y mis años en diecisiete
los convirtió el querubín.