Copypaste

Martes 15 de diciembre de 2015
Un nuevo autor joven se presenta en la sección "Clics Modernos".
Por Mariano Vespa.
En una nota de 2013, Beatriz Vignoli recomendaba con fruición seguir a Manuel Díaz (1993), escritor y músico rosarino. Un año después Díaz ganó el concurso Manuel Musto de Narrativa. El jurado, integrado por Pablo Katchadjian, Analía Capdevila y Fernando Callero premió en la categoría menores de 21 años su novela Milton junto a Prision Brooke, de Sofía Gorini (1997). Milton narra las vacaciones de un adolescente obeso en el campo junto a un compañero esbelto que literalmente lo vuelve loco. En muy pocas páginas, condensa la problemática con el cuerpo y una fractura de los vínculos familiares.
En este diálogo, Manuel Díaz da cuenta de sus procesos de escritura y nos adelanta un fragmento de su próxima novela.
*
Los comienzos
Siempre, de una manera u otra, estuve volcado a la escritura, pero a los dieciséis o diecisiete empecé a escribir de una manera más constante, ya ligado a determinadas formas o temas que son los que todavía tengo en mente a la hora de producir. Esto coincidió con el haber conocido a algunas personas que fueron las que me introdujeron a la lectura de algunos autores o me permitieron la entrada a algunos círculos literarios de la ciudad. Entre ellos están algunos amigos, como Guillermo Bacchini, Mariano Acosta o Beatriz Vignoli. También libreros, como Waldo Bode, en cuya librería (Macedonio Libros) nos juntábamos una vez por semana, y fue el gérmen de un grupo de perfos. Tiempo después, empezamos a organizar con Bacchini y otra gente un ciclo de lecturas en un bar, que sirvió como laboratorio para la lectura performática de autores como Beckett, Bernhard, Saer o Mario Bellatin, así como lugar para ensayar textos propios que se iban esbozando. Por esa misma época, publiqué mi primer relato en Rosario/12, al que le siguieron algunas contratapas en el mismo medio. Luego, en 2012, empecé Asperger, una novela que escribí a lo largo de ese año, a la que le siguieron Milton y otros textos inéditos, como La novela termina cuando no queda nadie (en co-autoría con Vignoli) o La caspa del punk. En 2013, publiqué, en una editorial de Uruguay que se llama Trópico Sur, el relato Inquilinos, del que CtrlC-CtrlV sería una suerte de continuación.
El cuerpo como objeto literario
—Si bien Milton y Asperger son dos textos muy diferentes, ambos presentan problemas similares. Hay un conflicto fundamental ligado a las relaciones de poder y cómo éstas se inscriben en los cuerpos. En Asperger creo que esas relaciones de poder están representadas en términos generacionales, en un enfrentamiento entre una juventud descarriada y un poder hegemónico que intenta perpetuarse. Es decir, el escenario donde acontece la narración, una ciudad en la que constantemente hay terremotos, donde nada queda para siempre en pie, puede operar como metáfora de la posmodernidad, y los personajes, como alegoría de mi generación. En Milton, por otra parte, las formas del poder muestran rastros de una pasividad que tiene que ver con la imposibilidad del movimiento corporal como lugar de resistencia. También se inscribe como un lugar de aprendizaje del poder, en un escenario abierto en el que, sin embargo, no hay dónde escapar.
Las prioridades a la hora de narrar
Considero importante el hecho de jugar con cierta tradición literaria, mediante citas encriptadas en el texto, paráfrasis, reescrituras. Le doy bastante prioridad al humor, pero trato de escapar de los estereotipos humorísticos, buscando construir una suerte de humor descarnado, irónico, que permita narrar los problemas de la contemporaneidad en términos de problemas históricos. Creo que el humor, en este sentido, permite un cierto distanciamiento del objeto, una mayor posibilidad de análisis, y contribuye a desnaturalizar los procesos sociales en los que nos vemos insertos.
Sus próximos proyectos
Actualmente, estoy experimentando con la escritura colectiva. Durante la segunda mitad de este año estuve escribiendo con Mariano Acosta, un poeta rosarino, Predicar en el desierto, o de los límites del arte grotesco, y ahora estamos produciendo De cómo unas niñas paridas por una vaca se convirtieron en redentoras de Estelita, dos novelas, de carácter más político. El proyecto está en vistas de ampliarse para narraciones futuras, incluyendo otras voces. La idea es construir una serie de textos tanto individuales como colectivos que dialoguen entre sí en torno a un mismo espacio.
CtrlC-CtrlV
CtrlC-CtrlV es un texto que escribí hace unos dos años y medio, como secuela de Inquilinos. En cierto sentido, es su contracara. Mientras que Inquilinos es un texto casi claustrofóbico, que narra la vida de una pareja disfuncional adentro de un departamento y a lo largo de la cuadra donde viven, CtrlC-CtrlV presenta más bien el caos de varios personajes e historias que se entrecruzan, fragmentariamente, sobre todo a lo largo de una noche. Como si del zoom de una cámara que se enfoca en unas vidas particulares con bastante minuciosidad se pasara a un plano general y desenfrenado, hecho de pedazos inconexos de texto e imágenes –el texto presenta escaneos de folletos, planos, etc.–, para terminar con el fragmento que se publica acá, donde se extraen frases de todo el texto, prácticamente de manera aleatoria, para intentar formar un nuevo texto.
Un fragmento de CtrlC-CtrlV
¿Y yo? Soy el que va recuperando la conciencia/ por sus fotos en el diario/ a través de la ventana/ se amontonan en la vereda/ los sorprende la maraña de pasto recién cortado/ el que limpia la cerveza derramada/ en lugar de podar los árboles que crecen desenfrenadamente/ lo lamenta mucho/ una voz les pregunta qué quieren/ Quería morir/ se hacía patente la desesperación/ bastardeada de forma permanente/ en un mimo apurado/ siguen caminando/ ya que no puede seguir pagándole al analista/ sin que ninguno de todos ellos levante la cabeza/ jamás se aburren/ actualmente prófugo/ habían intercambiado teléfonos/ Es tarde/ atraen al mismo tipo de gente/ aún hay más/ el amigo/ se sintió culpable/ son boy scouts/ y yo tengo que levantarme/ con la cabeza partida de un botellazo/ ya no es distinguible por encima de los otros ruidos de la noche/ por la distancia/ se habían casado/ ignorar su posible destino/ ruidos del tejido epidérmico de la noche/ Se separaron/ literalmente secuestrados/ están en grupos separados/ están forcejeando/ todos lo conocen/ putas, dealers y yonquis/ empleados de Parques y Paseos/ el taxista/ los especímenes de la noche/ la Zona Roja/ la voz de Mario Pergolini/ no hace nada bien/ los chicos del bar de enfrente/ vuele hacia tiempos pasados/ se acerca la hora del arribo/ en el que se conocieron/ se esfumó en posesión de la cabeza/ con unos lentes gigantes de montura de carey/ explicó su situación y se fue/ cansado del ruido/ como todos sus compañeros/ ocurrió de noche/ Debe estar mintiendo/ a veces lo acompaña una chica/ aunque nada grave/ salió un tiempo con una punkie/ Evalúa la posibilidad de correr/ no tiene motivo aparente alguno/ está ahora a una cuadra de distancia/ a escondidas/ los músicos de una orquesta sinfónica/ no se esclareció/ las cuatro de la mañana/ tratando de interceptar la mirada/ basta con mirar un poco alrededor/ el duelo continúa/ con todo su cuerpo sostenido por unas botas con taco/ no intentarán caminar sobre ella/ con obstáculos de cada noche/ desmentía las acciones violentas/ la imprudencia/ bordeando el sinfín/ en una situación realmente peligrosa/ le pesa demasiado/ Noticias de la guerra/ nadie conocido/ ha venido a instalarse/ una situación muy poco clara que quizás jamás ser torne cristalina/ el tiempo se tornó eterno/ son más bien cuestiones de oportunismo/ Es joven aún/ un tanto estúpido/ nadie le cree.