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Cuatro poetas cordobesas

Hoy inaugura su curaduría la autora de, entre otros, Alucinaciones en la alfalfa y La madre del universo. Durante el próximo mes traerá voces desde ese pulmón arbolado de nuestro país que es Córdoba. Comienza con Laura Pratto.

Selección de Griselda García. Foto: Maya Socha.

Laura Pratto

Laura Pratto nació en San Francisco, Córdoba, en 1976. Publicó Alcance (Bajo la Luna, 2006), El hilván (Bajo la Luna, 2009), Cría (Ediciones Recovecos, 2009) y El menor escándalo (Recovecos, 2013). 

 a

De Alcance (Bajo la luna, 2006)

a

a

Biodegradable

la tarde
es una placenta desteñida

o soy yo

la membrana apenas palpable
que se deshace
al entrar en contacto con el exterior

aire que raspa mi contorno
polen
pasa a mi lado lo fecundo

intuyo que existe
el hartazgo de un insecto
huelo seres disueltos.......... desaparición

percibo lo que flota
y no es celestial

a
a

De Cría (Recovecos, 2009)

 

a

arrancar la costra antes de tiempo

entre otras especialidades turbantes

para los piojos. reventarnos las ampollas.

quitarnos las astillas con aguja. querías limpiarnos

los oídos con un alambre con gancho

el hisopo es peor manda la cera

para adentro. nos sacabas

las muelas con tu pinza de carpintero e hilo de

coser.

te corregías muy de vez en cuando

el juanete con un anillo de caña tacuara. tu idea

de ayudarme a pasar una pastilla intragable

fue darme un vaso de leche de prepo ni sabías

que desde la mamadera ya no la toleraba.

dejaste de fumar tabaco mientras mis hermanos

aprendían a hacerlo por esos cigarros

de zarzaparrilla que te salvaban.

 

extrañaré horrores

debajo del paraíso

donde la tierra queda estéril

no crece ni la gramilla

nos armaste la hamaca

con que nos dábamos aire

en la infancia más cara

que hijo bobo.

 

 

/

 

 

la lista comienza donde terminó:
sereno, justo él
del palacio municipal, donde hubo navidades
a los pies de San Martín en un cuadro
gigante. pintor
en el cementerio sanfrancisqueño
cuenta que vio cada cosa
era impresionante
y te sacaba el hambre
 al principio
lo que después se hizo habitual
mezcla de juego y desahogo
entre compañeros algo así
como el regreso del muerto, blandía
una extremidad
a salvo de la descomposición.
instalador de la planta depuradora de líquidos.
de líneas telefónicas.
inspector de la perrera.
encargado del corralón de materiales.
mozo del hotel donde una vez se hospedó
Rafaella Carrá, fue así nomás
a llevarle un café y no me olvido cuando dijo avanti.
y de otra Rafaela, la ciudad, empleado en el Bowling,
la confitería El Ciervo y el Jockey, tanta timba
que trajo a casa más de una vez
mazos de naipes ya tenidos y descartados
por los jugadores exquisitos para sus hijos
que nos sentíamos ricos y no
nos hacía falta siquiera jugar con ellos
encimados como una carrada de guita.
operario de la fábrica de caramelos.
de la de bolitas de vidrio.
la de zapatos.
una de escobas y cepillos
otra de cosechadoras, un sinfín
para cada tolva que armaba.
cobrador.
réferi en el tiempo en que el fútbol
se lustraba con sebo se iba a la cancha
con instrucciones que entonces no podían fallar
doblar después de ese alambrado
donde hay siempre parada una lechuza

el monte ahí nomás
y los indios te corrían a piedrazos
los arqueros no usaban guantes
y era mejor
 aquel día recuerda
que en vez de sacar amarilla o roja fue azul
la tarjeta en realidad
en papel que tenía olvidado
en el bolsillo, nada que ver, pero así fue
la apostilla de la fecha en el diario local,
es lo que cuenta, de nuevo.
venía un temporal y te arruinaba la cancha:
ladrillero, de ahí salió
lo de hacer la liga en la teoría
del buen barro, también
me gustaba ir de noche
cuando se prendían los hornos
y era una de comer y chupar
.
vendedor de rifas
la de River y la de Boca al mismo tipo
le vendo las dos, si es de River
porque es de River y si es la de Boca
para que gane algo y les haga el daño
.
empedernido
jugador también:
se envenenó la pelota, una vez
patié un tiro libre
y vi que la negrada se empezaba a alborotar,
pensé que había quilombo pero no,
le había dado a un panal de avispas.

cosechero de la papa, la aceituna y el maíz,
que deschalaba, pasaba el arado
salían las papas pero también las víboras.
capaz alépátanpíchu
de acordarse de un lugar
por la fiesta en torno al cultivo
que se hacía allí una vez
por año: sabía ir a bailar además
Tranfuerza. Pabellón Industrial. Piquete Las Flores.
República del Oeste. y en su San Carlos natal
empleado en la cristalería ya de chico
masnà
se daba una idea: soplar no es hacer botellas

 

 

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